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domingo, 26 de mayo de 2013

El año del dragón.


Acomodados en sus nidos de nubes vigilan desde el principio de los tiempos. Algunos creen que nos guardan, pero lo cierto es que esperan su momento. Cuando se produce, extienden sus alas, y a medida que descienden se endurece su piel y sus ojos se tornan jade. Al llegar a la superficie, su aliento de fuego lo arrasa todo y su batir de alas enfurece a los mares.

El jefe de la bandada recuerda alguna construcción de su última incursión: el circular altar megalítico de piedras sigue intacto, pero la pirámide que vio nacer se ve ahora en ruinas. ¿Cuánto tiempo ha pasado en la historia de los mortales? 40 siglos es apenas un parpadeo en su existencia. Recorre ciudades de piedra, cristal y acero, y se detiene ante la gran muralla jalonada con blasones de sus imágenes. Los humanos les recuerdan, pero no cambian.

Cuando enmudecen los gritos, el planeta cruje y ellos comienzan el ascenso. Las brillantes escamas mutan en  níveas plumas y sus retinas recobran el celeste iris. Derraman cristalinas lágrimas de fértil lluvia. Comienza una nueva era y ellos velarán una vez más.
 

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