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miércoles, 22 de enero de 2014

Premier

En la calle la expectación era máxima, incluso se habían cerrado varias manzanas al tráfico y el nerviosismo se palpaba en el ambiente. A la hora prevista, un mercedes de cristales tintados enfiló la calle y se detuvo ante la puerta principal. El cordón policial rodeó el vehículo y los flashes de los periodistas allí apostados envolvieron de luz al personaje. El gentío se arremolinaba y voceaba.  Apartó la vista de la plebe y suspiró. Empezaba a entender  aquello de que todos somos iguales ante la ley.

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