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miércoles, 5 de marzo de 2014

Portero en 1914

Tanto visitante inesperado le tiene agotado. Llegan en masa y a cualquier hora, lo que le obliga a estar siempre despierto. Ha pensado en dejar la verja abierta, pero el jefe ha sido tajante: le guste o no, es su trabajo y no se puede colar ninguno que vaya donde el vecino de abajo. Así que ha preparado cubos de agua en la entrada, porque los pobres llegan hasta la cejas del barro, y no hay quien distinga ni uniformes ni el color del alma.

3 comentarios:

  1. Aunque no llego a ver "lo del vecino de abajo", a no ser que sea un búnker para adinerados, es evidente que tu relato es original, pues está ambientado en cómo ser portero durante la Primera Guerra Mundial y en cómo hay que ser tajante sin que te venzan los escrúpulos.

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  2. Lorenzo que hablo de San Pedro en el cielo, el de abajo es el de los cuernos y rabo, y los visitantes los pobres soldafddos!!!

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  3. Jajaja, ves lo había entendido a la primera pero es que son muy originales mis comentarios. Jajaja ahora tu relato es sublime, cuánta imaginación qué bueno.

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