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viernes, 23 de mayo de 2014

Los sueños no siempre son gratis

Se encaramó a la nave espacial y sintió el nerviosismo habitual antes de cada misión. Comprobó los mandos, especialmente la ametralladora: tenía que matar a los alienígenas. Pulsó el botón rojo, pero el motor no respondió, pisó más fuerte los pedales, incluso sacudió su cuerpo hacia adelante para ayudar a la máquina, pero no consiguió avanzar ni un centímetro. Por fin se convenció de que no funcionaba y gritó con impotencia: “mamá, ¿tienes un euro?”

4 comentarios:

  1. Jajaja, los caballeros interestelares siempre a merced del monedero de mamá.
    Un saludo
    JM

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  2. detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer...

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  3. Jajajajaa, me río con vosotros en esta divertidísima historia de enanos ingenuos y llenos de imaginación. Hasta el infinito y más allá.
    Me ha encantado.
    Abrazos

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  4. Gracias Manuel, es que el mundo infantil da tanto de sí con esa mezcla de ternura, sorpresa y diversión.
    Un beso

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