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lunes, 29 de julio de 2013

Su majestad

Participación en LIBRAMETVM editorial Defoto - 7 pecados capitales.
SOBERBIA

Su Majestad

El armiño se acicalaba al amor del dulce sol. Los zorritos de la madriguera contigua se asomaron y saludaron a su blanco vecino, pero este, altivo, se giró dándoles el lomo. Era un hiriente bochorno que bichos de semejante pelaje viviesen tan cerca de él.
Mamá zorra se acercó a su majestad, como despectivamente le llamaban. Esa noche celebrarían la fiesta de la primavera en la madriguera de la señora osa. El armiño mostró sus dientes de un nacarado intenso y con un mohín rechazó tan vulgar invitación. No se rebajaría a mezclarse con la chusma.
En mitad de la noche unos golpes lo despertaron. Mamá zorra pedía refugio, una tormenta había anegado su hogar. Los cachorrillos, ateridos, temblaban con la piel empapada. Pero el armiño les cerró la puerta en los hocicos. No dejaría que se le acercaran y contagiasen vaya usted a saber que parásitos.
A la mañana siguiente, ensimismado como estaba lustrando su piel, unos soldados lo atraparon. Lo metieron en una jaula. Vio a mamá zorra y le gritó:
-¡Adiós, me voy del bosque!…
-Alegraos majestad, seguramente vuestra piel adornará la capa del rey.

-¿Qué decís?, esta piel solo es digna del Papa…

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