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miércoles, 18 de febrero de 2015

Matemáticamente imposible




Estudiaba los catetos que la rodeaban. ¿Sería Pedro cuya preciosa sonrisa era inversamente proporcional a su inteligencia? No, no tenía ningún talento. ¿Juanillo y sus infinitos granos? No, en todo lo demás era menos que épsilon. ¿Quizás Luisito que siempre salía por la tangente? Era una verdadera incógnita, ¿cuál de los chicos le habría enviado la nota de amor? No sabía por qué, no tenía ninguna lógica, pero no pudo evitar sonrojarse.

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