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sábado, 7 de septiembre de 2013

Aburrimiento.

Cuando tienes un problema lo de menos es el nombre. Los científicos lo llamaron efecto Carrington, los religiosos el Armagedón. Inicialmente yo lo llamé “me aburro” pero claro, es que sólo tenía 10 años, y de repente mi mundo se apagó. Papá me explicó que la radiación solar destruyó toda nuestra tecnología, no había electricidad ni nada de lo que por aquel entonces era  básico. Tuvimos que aprenderlo todo de nuevo. Ahora que ya soy anciano, miro atrás y recuerdo las tardes de juegos al aire libre con los amigos, ya nunca me volví a aburrir.  

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