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viernes, 1 de noviembre de 2013

Alianzas

Cabizbajo abandonó el despacho donde se había celebrado el juicio de faltas, uno más para su historial. Según sus cálculos en unos minutos le reclamarían en el tribunal. A la jueza ya la conocía, inflexible, rayando la crueldad con sus peroratas eternas sobre el bien y el mal. El juez suplente, amigo de las acciones compensatorias. Encima era reincidente, lo llevaba claro. Debía actuar rápido, necesitaba la asistencia de su socio  y si tenía que llegar al soborno o incluso chantaje, lo haría sin pestañear. Pero ¿con qué? Ajá, le prestaría la consola y la renuncia formal a darle toñejas durante una semana.
-Canijo –gritó- estooo quiero decir hermanito, ven por favor...

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